3 de julio de 2008

KEOPS sigue vivo


Cien mil esclavos trabajaron durante 20 años.

Negros y hebreos se hermanaron por idénticos sufrimientos.

Juntos compartieron el escaso alimento, derramaron su sangre bajo el mismo látigo y murieron por las mismas fatigas y pesadumbres que aquejaban sus días y enloquecían sus noches.

Los sobrevivientes de los cien mil esclavos, que cargaron dos décadas, cada uno de los dos millones trescientos mil bloques calcáreos, de dos toneladas y medio de peso cada uno, fueron ejecutados luego de terminar su obra.

El motivo: ocultar una entrada.

Sin embargo, no solo murieron prisioneros, como muchos piensan. También se asesinaron a trabajadores altamente capacitados, comandados por capataces de considerables conocimientos en geometría, estereotomía (arte de cortar la piedra), astronomía, etc. que participaron en la edificación.

Y es que la construcción de la Gran Pirámide de Keops, significó privaciones y miserias para Egipto. Los templos se cerraron, las ceremonias religiosas fueron reducidas, fuertes impuestos se aplicaron y hasta muchos hombres libres fueron designados para ayudar a los cautivos.

¿Pero quién fue Keops?

Jufu, como es llamado en la lengua egipcia; o Keops, por Herodoto, fue Faraón de la Cuarta Dinastía, perteneciente al Imperio Antiguo de Egipto. Además, fue conocido con el nombre de Sufis, asignado por Manetón, un cronista y sacerdote egipcio que escribía en griego.

Herodoto, historiador griego, conocido como el “padre de la historia”, afirmó: Keops mandó construir la gran Pirámide, llegando incluso a prostituir a su propia hija, para así obtener fondos con los que construir su pirámide...

Es decir, Keops, en su ciego afán, por erigir una tumba que por su altura y majestad ocultara al sol, destruyó no solo la vida de miembros de su familia, como en este caso fue su hija, sino que abusó inconmensurablemente de miles de centenas de seres humanos.

Mucho tiempo después, Antípatro de Sidón, autor clásico griego, en uno de sus breves poemas, alaba un conjunto de obras arquitectónicas, a la que él llama las Siete Maravillas del Mundo, número que para la civilización helena era místico.

Esta fue la primera vez, según cuenta la historia, en la que se utilizó el nombre de Siete Maravillas del Mundo, para designar monumentos a la creación y el ingenio humano.

Pero la vida, jamás ha sido tan amable con el hombre; nunca pudimos gozar de nuestras magníficas estructuras al mismo tiempo, ya que las siete obras no llegaron a coexistir, al menos terminadas, e incluso hoy en día solo Keops es la única de las siete que sigue viva parece que aún el temor del tiempo hacia las pirámides sigue vigente.

1 comentario:

Martín Balbuena dijo...

y eso que no conoces la piramide de "Yarim", tiene una entrada bien pendeivis y entran hartas esclavas...alguien dijo esclavas sexuales? jajaajja
:P